Ideas de juego para un bebé que empieza a darse la vuelta

Hacia los cuatro o seis meses, muchos bebés empiezan a girarse y estirarse. Aquí tienes juegos tranquilos en el suelo que invitan a ese movimiento.

Play ideas for a rolling baby: floor games that invite a twist

En algún momento entre los cuatro y los seis meses, muchos bebés empiezan a hacer algo muy gracioso: están tumbados boca arriba, ven algo interesante a un lado y giran todo el cuerpo hacia allí como un croissant lento y decidido. Durante un rato no pasa nada. Y un día las caderas siguen a los hombros, se vuelcan del todo y ponen cara de absoluto asombro. Las ideas de juego que vienen a continuación no son ejercicios ni entrenamiento. Son solo juegos pequeños en el suelo que le dan a tu bebé un motivo para girarse, estirarse y cambiar el peso de sitio, que es casi todo lo que hace falta para darse la vuelta.

Cada bebé llega a su ritmo. Algunos giran pronto y luego parecen olvidarse del tema durante semanas. Otros se saltan la versión de boca arriba a boca abajo y empiezan al revés. Nada de eso hay que arreglarlo. Si en algún momento tienes dudas sobre cómo se mueve tu bebé, tu pediatra, tu matrona o tu enfermera de pediatría son las personas a quienes preguntar.

Cómo se ve el giro antes de ser un giro

Mucho antes de la vuelta completa, seguramente verás las piezas sueltas:

  • Los pies en el aire y las manos agarrando rodillas o dedos de los pies.
  • Las rodillas que caen hacia un lado mientras los hombros se quedan donde están.
  • Un brazo que cruza el cuerpo para alcanzar algo.
  • Boca abajo, apoyarse en los antebrazos y girar la cabeza para mirar.
  • Quedarse de lado un segundo y volver a caer de espaldas.

Todo eso es práctica. Tu papel es, sobre todo, ofrecer suelo, tiempo y algo que merezca la pena mirar. Una superficie firme ayuda: una alfombra o una manta de juego en el suelo dan más apoyo para empujar que el cojín del sofá o un colchón blando.

No estás enseñando una habilidad. Le estás dando al cuerpo un motivo para moverse.

El juguete un poco fuera de alcance, a un lado

Es el juego más sencillo que existe, y sobre el que casi todos los bebés tienen opinión.

Tumba a tu bebé boca arriba sobre la manta. Pon algo que le guste —una tela que cruje, una anilla de madera, una cuchara de silicona, la funda de tu móvil, lo que sea que le obsesione ahora mismo— justo más allá de donde llegan sus dedos, a un lado, más o menos a la altura del hombro.

Y espera. No narres demasiado. Deja que lo descubra.

Lo que suele pasar es mucho mirar fijamente, algo de braceo y, al final, un giro de hombros. Puede que lo alcance, puede que no. Si la frustración se convierte en llanto de verdad, acerca el juguete para que se lleve la victoria. Ya lo alejarás otra vez la próxima vez, o la semana que viene.

Algunas cosas que ayudan:

  • Cambia de lado. Muchos bebés tienen una dirección favorita. Ofrece también el otro lado, sin convertirlo en una misión.
  • Mejor ruidoso que bonito. Sonajeros, papel que cruje y cualquier cosa con campanilla mantienen la atención más tiempo que un peluche silencioso.
  • Tu cara también cuenta como juguete. Túmbate en el suelo justo fuera de su campo de visión y habla. Pocas cosas motivan tanto un giro como una madre o un padre que ha desaparecido misteriosamente.
  • Dos minutos ya son una sesión. Corto y de buen humor es mejor que largo y a disgusto.

Juego de lado, con un pequeño apoyo

Estar de lado es un punto intermedio estupendo. Quita peso de la parte de atrás de la cabeza, junta las dos manos delante de la cara y le permite al bebé sentir qué es estar en equilibrio entre delante y detrás.

Enrolla una toalla pequeña o una manta fina a modo de churro y colócala a lo largo de su espalda como apoyo, o simplemente siéntate detrás con la mano apoyada en su espalda. Acércale un juguete delante, a la altura del pecho, para que pueda llevar las dos manos hacia él.

Desde ahí suelen pasar dos cosas preciosas. Algunos bebés empujan el suelo con el brazo de arriba y caen de espaldas: eso es darse la vuelta. Otros se inclinan hacia delante sobre el brazo de abajo y acaban boca abajo: eso también es darse la vuelta. En ambos casos lo descubren casi por accidente, que es la mejor manera de descubrir cualquier cosa.

Quédate con tu bebé todo el rato. Estar de lado es una postura de juego, nunca de sueño. El sueño sigue igual que siempre: boca arriba, sobre una superficie firme y plana, sin nada suelto alrededor.

Juegos sin pañal sobre una toalla

Si ya haces ratos sin pañal para airear el culete, tienes una sesión de movimiento lista. La piel desnuda sobre la toalla da muy buena información, y las piernas sin pañal en medio se mueven de otra manera: más libres en las caderas, que es justo de donde sale el giro.

Extiende dos toallas en el suelo, pon una muselina encima si te sientes optimista y déjale patalear. Algunas ideas:

  • Hazle pedorretas en la barriga desde un lado y luego desde el otro, para que se gire a buscarte.
  • Sujétale los pies con suavidad y acompaña sus rodillas hacia un lado y hacia el otro, al ritmo de una canción tonta. Sigue su cuerpo, nunca fuerces el giro.
  • Apoya un pañuelo en el suelo, a un lado y a la altura del hombro, nunca sobre su cara ni sobre su cuerpo, para que tenga que mirar y cruzar el brazo. Quédate al lado todo el rato y retíralo en cuanto termine el juego.
  • Haz también un rato boca abajo aquí, aunque sean treinta segundos. Y deja que se vuelque de nuevo si puede.

En algún momento habrá un charco. Forma parte del trato.

Saber cuándo parar

Los bebés avisan con claridad cuando ya han tenido suficiente, si miras las señales. Arquear la espalda, girar la cara, quedarse quieto con la mirada perdida, quejarse, mover los brazos a tirones, un bostezo repentino. Cualquiera de esas cosas significa parar, cogerle en brazos y hacer algo tranquilo. Cuando aparecen esas señales, parar y volver a intentarlo en otro momento suele funcionar mejor para todos.

Si solo consigues cinco minutos tranquilos entre una toma y una siesta, eso ya es una sesión completa. No le debes un horario a nadie. (Si te gusta ir apuntando sin agobios qué probaste y qué tal fue, eso es justo para lo que se está construyendo Kaplu.)

Cuando empiezan los giros, baja las cosas al suelo

La primera vuelta suele ser la que nadie ve venir, y por eso conviene adelantarse.

  • Nunca dejes a tu bebé solo en una cama, un sofá, un cambiador o cualquier sitio elevado, ni un segundo.
  • Cambia el pañal sobre una colchoneta en el suelo en cuanto empiece a girarse con intención.
  • Mantén el espacio de sueño completamente despejado: sin protectores de cuna, almohadas, mantas sueltas ni cojines posicionadores. Acuéstalo siempre boca arriba. Cuando tu bebé ya gira solo en los dos sentidos, de boca arriba a boca abajo y de vuelta, puedes dejarlo en la postura que adopte; si todavía gira en una sola dirección, vuelve a ponerlo boca arriba y coméntalo con tu pediatra o tu enfermera de pediatría ante cualquier duda.
  • Pregunta a tu pediatra o a tu enfermera de pediatría cualquier duda sobre seguridad del sueño. No te fíes de lo que diga un desconocido, nosotros incluidos.

Darse la vuelta es la primera vez que muchos bebés deciden adónde va su cuerpo. Dale un poco de suelo, algo por lo que merezca la pena girarse y tu cara cerca, y casi todo lo demás se resuelve solo. Normalmente a las tres de la tarde, un día que ya habías dado por perdido.